Nació en Puerto Plata el 8 de septiembre de 1839; falleció el 21 de mayo del 1987.
Es una de las mayores glorias nacionales, una espada que intervino en la Guerra Restauradora con singular bravura, hasta la retirada de las fuerzas españolas. En la vida política, fue Gobernador de Santiago, Presidente de la República y diplomático en varios países.
Desde la Presidencia trató, con gran visión de favorecer la educación popular y fomentar el periodismo. Como diplomático tuvo el honor de ser uno de los primeros en suscribir un Acuerdo de Arbitraje entre El Salvador y la República Dominicana, primer instrumento de esa clase en Latino América. Se exilió en Saint Thomas y en Puerto Rico donde escribió sus obras.
En un reconocimiento a su valía, el presidente Heureaux, a quien él había protegido, al saber que estaba enfermo, viajó personalmente a Cuba para traerle a su patria y le llevó a Puerto Plata donde falleció.
Como literato, sus obras están escritas en un lenguaje preciso, armonioso, asimilable. Su mérito radica en haber utilizado imágenes sencillas, figuras leves, para colorear sus páginas geográficas.
Las principales obras que dejó son: Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos y Escritos de Luperón.
Luperón escribió y publicó sus Notas Autobiográficas estando en el exilio en el año de 1895 en Ponce, Puerto Rico. Cuando empezó a circular Ulises Hereaux, entonces presidente de la República, también nacido en Puerto Plata y antiguo protegido de Luperón ordenó quemarlas al oír rumores relativos a que en ellas había opiniones y declaraciones en contra de su persona y de su gobierno.
El primer tomo, sin embargo no abarca el período gubernamental de Hereaux, aunque los dos siguientes, que sí contienen duras críticas, circularon libremente.
Las Notas Autobiográficas del General Luperón son cruciales para comprender la mayoría de los hechos relativos al período de la Restauración de la República y a los sucesos que tuvieron lugar después.
Luperón fue uno de los héroes nacionales más desprendidos y que menos buscó el poder político, prefiriendo en la mayoría de los casos, dejar el poder en manos de otros personajes de la época, tal y como ocurrió con Ulises Hereaux, cuyo ascenso al poder apadrinó.
A pesar de ser de origen muy humilde fue un autodidacta que desarrolló una amplia cultura.
El 14 de agosto de 1997 sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional.
Puerto Plata, letras, colores y sonidos.
Autor Angel Lockward
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