Eleuterio Brito, mejor conocido como Eduardo Brito, nació en Los Cerros de navas el 21 de febrero de 1905, hijo natural de Liboria Aragonés.
Desde pequeño, cuando la necesidad lo hizo ejercer los más variados oficios, tales como mandadero, aprendiz de herrero, jornalero y limpiabotas, Eduardo mostró siempre el espíritu de superación que caracteriza a los grandes hombres.
Veintitrés años después de haber nacido, Eduardo, todavía no sabía leer, pero ya era capaz de cantar Rigoletto de Verdi.
A pesar de que estuvo cantando en diversas ciudades, particularmente en San Pedro de Macorís, bajo la dirección del maestro Luis Rivera, es en el año 1927 cuando al cantar en una cena ofrecida al Dr. José Dolores Alfonseca y al Licdo. Abigail Montás, le descubre Juan Bautista Lamarche, quien sobre él escribe lo siguiente: Ignorábamos que en Santo Domingo existiese un cantante de sus condiciones. El 27 de octubre de ese mismo año le canta al presidente Horacio Vásquez.
En octubre de 1928, al cantar excepcionalmente bien la canción Ramona, una joven de 16 años se le acerca para pedirle letra... y quince días después se casa con ella, es Rosa Elena Bobadilla, quien sería su compañera y amiga para siempre Elena Brito, esposa de Eduardo.
A finales de 1929, sale hacia New York y allí, en menos de 15 días graba cincuenta temas de criollas, boleros, merengues y bachatas. De ahí, pasa a España en donde triunfa por todo lo alto; pero se ve obligado a salir a Francia por el estallido de la Guerra Civil española en el año 1936.
Luego siguen exitosas presentaciones en Checoslovaquia, Italia y Bélgica para regresar en 1937 y encontrar al país bastante cambiado por la presencia de Trujillo en el poder.
Brito de nuevo gira por Cuba, Venezuela, Colombia y Panamá, en ella, en el año de 1940, canta su última temporada de zarzuela en Colombia.
De regreso al país, con la salud afectada y con dificultades económicas, agravado por la sífilis que infectó su sistema nervioso, muere en el manicomio de Nigua el 5 de enero de 1946, el más grande de los intérpretes nacionales.
Este barítono de voz aterciopelada, que sobrepasaba con la extensión de su voz las dos octavas y de gracia fácil para moverse en la zona del agudo, no ha conocido igual en toda la historia musical del país.
Hatuey, Lamento esclavo, Siboney, Ramona y la zarzuela "Los Gavilanes" figuran entre las más conocidas de su amplio repertorio.
Puerto Plata, letras, colores y sonidos
Autor Angel Lockward
Héctor J. Díaz, escribe tarjeta póstuma
a Eduardo Brito, al año de su muerte.
tarjeta Póstuma
Si fuera verdad la teoría de la inmortalidad del alma...
Si fuera cierto que desde las sombras de la nada eterna el alma de los muertos observa, vaga, se mantiene entre los seres queridos y junto a las aficciones que le animaran en vida... tú Eduardo Brito, el jilguero de Quisqueya estás en cada canción que surca el éter en la hertziana onda, en cada ritmo que puebla tonos y sonidos de serenata errante, y en cada vibración y en cada melodía que forman la expresión lírica del alma dominicana en el cancionero romántico. Descansa en paz... mientras haya un cantor, mientras se oiga una canción, tu vivirás en el alma del pueblo dominicano.
Héctor J. Díaz (Diario La Nación , 5 de enero 1947)
El 21 de enero de 1905, nace en el paraje El Higo, Cerro de Nava, sección Blanco, Luperón, provincia de Puerto Plata, Eleuterio Aragonez, quien en el correr de los años sería la más grande figura del canto en República Dominicana y una de las voces más sobresalientes de toda nuestra América.
Sus padres, Liboria Aragonez y Julián Álvarez, procrearon al inmortal cantor que a nivel internacional se conocería como Eduardo Brito.
Recibió las aguas bautismales de la capilla de Imbert, provincia de Puerto Plata oficiando el sacramento el padre Luis Pérez, siendo sus padrinos Barbaro Jiménez e Irene Vásquez en fecha 20 de julio de 1906.
Producto de la unión entre Liboria y Julián nacieron cuatro hijos, Eleuterio, Daniela, Martín y María Eugenia. Separada del marido la madre del famoso artista va a residir a Quebrada Honda, mudándose posteriormente a Puerto Plata, contando en esa época Eleuterio la edad aproximada de 10 años. Cantando, acompañándose de una latita, palitos y un rudimentario instrumento semejante a una guitarra fabricada por él, comienza la trayectoria del portentoso artista.
Con travesuras infantiles transcurren esos primeros años del futuro astro. Desempeña los más variados trabajos. Cantando en todas partes, arriba a los 16 años tiempo en el cual se fuga del hogar materno y va a parar a Santiago.
En Santiago de los Caballeros recibe refugio en La Casa de Las Palmas, La Casa de Bélica en la calle San Severo.
En la ciudad Corazón desempeña el oficio de limpiabotas.
Conoce a Chita Jiménez, otra figura gloriosa del canto cuyos méritos no han sido exaltados.
Y así Eleuterio, mientras brillaba los zapatos de su muy numerosa clientela, entonaba con su potente y afortunada voz, las melodías de moda.
Era el artista en ciernes, favorito de las serenatas que se ofrecían en abundancia para la época. Invitado por don Andrés Cordero y acompañado por los guitarristas "Chispa" "Totoño" y Bienvenido Troncoso, y con el Sexteto de Baldemiro Troncoso, y con el Sexteto de Baldemiro Morel, ya en la localidad se le identificaba como "Puerto Plata".
En ese tiempo canta con un grupo musical compuesto por jóvenes de la ciudad en el Café Yaque. Gana buen dinero y es aplaudido delirantemente por la concurrencia.
Se inicia una carrera exitosa que no pararía hasta la hora azarosa de su muerte.
En una presentación, de las tantas que hacía en la ciudad hidalga, Lilín Jackson lo escucha cantar y entusiasmado lo lleva a la ciudad capital. En la ciudad Primada debuta en el Coney Island propiedad de Julio Padrón, Antonio Vásquez lo acompaña en la guitarra. Es el año 1922. Le canta a Summer Wells, diplomático estadounidense que se encontraba de visita oficial en el país.
Es contratado pro el señor Ernesto Benítez, propietario del Hotel Fausto, el sitio más importante de la época, para cantar en el establecimiento jueves y domingo, Miguel Alma lo contrata para cantar en "El Trocadero" de la Avenida Mella , en el "Café Ariete" de la calle El Conde.
En el año 1924 va a San Pedro de Macorís que en ese tiempo lo habían bautizado con el deslumbrante mote de "El París Chiquito". En Macorís del Mar conoce a Niño Durán que se convierte en uno de sus mejores amigos. Allí trabajó en los muelles como estibador.
Retorna en ese mismo año a Santiago.
En Santiago se encontraba en gira artística un trío compuesto por los artistas cubanos Floro Zorrilla, Manuel Corona y Antonio Zaldívar. (Estaban haciendo promoción al jabón Candado que se importaba de Cuba). Se hizo un concurso artístico.
Eleuterio Brito canta la canción "Amar, eso es todo" y gana el primer lugar.
Salvador Sturla el inmortal artista dominicano, al escucharlo, maravillado por la voz pide que le presenten a este portento artístico.
En el año 1925 Julio Alberto Hernández, gloria viviente del arte, conoce a Eduardo Brito y se interesa en su educación musical.
Comienza una amistad muy provechosa para el joven cantor.
En esos años Brito conoce más a fondo a Piro Valerio, Chencho Pereyra y Bienvenido Troncoso.
Los ensayos se hacían en la casa de Inocencia Rosario, situada en la calle General Cabrera #49.
Juan Bautista "Merele", cantaba a dúo con Brito.
Para la época Julio Alberto Hernández lideraba un grupo llamado "Cuadro Artístico" en el que participaban Miguel A. Jiménez, Francisco Rossell, Eleuterio Brito, Catalinita Jáquez, Elena Eloy y Manuel Ortiz.
Se presentan en el teatro Colón de Santiago, patrocinados por Julio Alberto Hernández.
Se presenta en Puerto Plata acompañado al piano por el glorioso músico y compositor dominicano Juan Francisco "Pancho" García, actúan en el Teatro Colón de la localidad...
En las presentaciones artísticas trabaja para los públicos de Santiago, la Capital , San Pedro de Macorís, que se convierten en escenarios propicios para que la fama del genial cantor corriera de boca en boca con elogiosos comentarios, resaltándose su gran calidad.
En 1928, con la dirección de Don Luis Rivera se monta el Cuarteto de Rigoletto de Verdi.
Son escogidos para la representación Eduardo Brito, Susano Polanco, Catalinita Jáquez y Petrica Comprés.
La función es un éxito.
Es el primer gran triunfo al más alto nivel profesional del gran astro.
La fecha es inolvidable: 28 de septiembre de 1928, lugar: el Teatro Ideal de la ciudad de Santiago.
En 1929, Salvador Sturla produce un espacio radial a través de la emisora H.I.X., Eduardo Brito canta "Feliz Eres Labriego" de Ramón Emilio Jiménez y Julio Alberto Hernández, "Dominicana" de Salvador Sturla y "Noche Azul" de Ernesto Lecuona.
En ese mismo año, el 3 de noviembre contrae nupcias con Rosa Elena Bobadilla. La ceremonia nupcial se celebra en la casa de Luz Vicioso en la calle Restauración casi esquina Duarte.
Después de la boda, sale en gira por Haití, Curazao y Puerto Rico, retornando a cumplir compromisos en el teatro Independencia, recibiendo los más cálidos elogios de todos los sectores de la vida nacional. En el Listín Diario aparece un escrito firmado por el poeta Juan Bautista Lamarche, ponderando las condiciones excepcionales del admirado barítono.
El 10 de diciembre de 1929, parten a New York a realizar grabaciones para el sello R.C.A., Eduardo Brito, Bienvenido Troncoso, Enrique García y Chita Jiménez, acompañándole Rosa Elena 17.
Abordan el vapor "Coamo", surto en el puerto de Santo Domingo. Hacen escala en Puerto Rico y actúan en algunos teatros. Llegan a New York y casi inmediatamente comienzan una serie de trabajos en los estudios grabando decenas de temas musicales de compositores dominicanos.
El 18 de diciembre, a las 10:00 de la mañana inician sus labores.
La primera grabación " La Mulatona " de Piro Valerio... siguen "Lucía" de Machilo Guzmán con letras de Joaquín Balaguer, "Mi llegada a Macorís" de Bienvenido Troncoso "Solo tuyo" de Porfirio Golibart y graban cada día, hasta completar una considerable suma de temas musicales dejando en el surco el milagro de sus voces que en el tiempo son testimonio de la grandiosidad de estos artistas que tan poco han recibido como reconocimiento a su calidad y orgullo dominicanista.
Eduardo Brito graba con el Grupo Dominicano, con músicos del Grupo de Manuel Jiménez "Canario", la orquesta de Eduardo Vigil y Robles, Oscar Calvet y su orquesta. Ya en estas otras grabaciones están los nombres de compositores de otras nacionalidades.
El Grupo Dominicano (Chita, Troncoso y Enrique García) regresa a República Dominicana, quedando Brito y Rosa Elena en New York. La pareja actúa con éxito en distintas salas de espectáculos y en otros estados de la Unión.
Las noticias sobre los acontecimientos triunfales de Brito llega a la patria y regocijado el pueblo asimila con noble satisfacción las informaciones que delatan el éxito del primer gran ídolo artístico de República Dominicana.
Es la época dolorosa de la quiebra bancaria norteamericana. Brito se encontraba en el territorio afectado, donde había depositado una suma considerable producto de sus ahorros. Momentáneamente se ve afectado. En esos años había adoptado para fines artísticos el nombre de Eduardo, pues la pronunciación era más fácil.
En 1932, encontrándose en la llamada capital del mundo, es contactado por Eliseo Grenet el admirable compositor y músico cubano, quien al frente de la compañía "Cubanacán" iba a España en gira artística.
Al llegar a Barcelona, Brito actúa en la zarzuela de Eliseo y Aurelio Riancho, " La Virgen Morena ".
Parte de la obra musical son los temas "Lamento esclavo" y "Mi vida es cantar", los cuales en cada presentación de la zarzuela, Brito tenía que repetir, a petición del público esos números, una, dos, decenas de veces cada noche.
Eduardo Brito es el nuevo ídolo del gran público español.
Sus presentaciones una apoteosis.
Los teatros Tívoli, Nuevo Teatro, Paralelo, son escenarios de sus triunfos.
Todo es alegría, el éxito por fin ha colmado el esfuerzo de esa gloriosa figura del canto que hace brillar con más esplendor el nombre de República Dominicana. "Katiuska", "Los Gavilanes", " La Virgen Morena ", "Las Arias de Tosca", " La Gioconda ", son parte del repertorio del admirado y recordado artista.
España toda lo conoce y por años es la figura estelar de la zarzuela.
Forma su propia compañía artística y siguen los triunfos...
Pero los negros nubarrones de la guerra civil española trastornan el panorama artístico.
Eduardo Brito es víctima material y espiritual de la tragedia.
Se inicia el vía crucis, el descalabro, el artista y su empresa sufren los rigores impiadosos de la conflagración.
En bancos comerciales y en vestuarios y otros efectos estaba el capital acumulado en años de trabajo.
Dolorosamente le dan el adiós a España...
Francia es punto de referencia.
Llegan a París y trabajan entre otros lugares en el famoso Lido, con Rosa Elena Bobadilla y Brito, Kuki Bobadilla.
Van a Rumanía, Hungría, Checoeslovaquia, Bélgica, Italia, Yugoslavia y en toda la geografía visitada, en rol estelar, Brito cimentaba su fama con el valor y colorido de su potente y hermosa voz.
En el lejano continente los recuerdos...
Brito añora a su madre, a sus hermanos, a sus amigos, a la patria.
Esos recuerdos eran la base de su oración cotidiana que cargaba de nostalgia expandía a los aires a través de su cantar que era más que trinar, sollozo, sin el consuelo de la lágrima que puede lavar la amargura.
Y desde Bélgica, el añorado retorno a la tierra que le vio nacer.
El viernes 23 de julio de 1937, llegan a la capital dominicana a bordo del barco "Clauss Horn" de matrícula alemana.
Acompañan a Brito, Rosa Elena y Kuki, el barítono español Pablo Hertogs y su esposa.
Al llegar a la tierra querida, el trabajo y ya casi al final nuevos signos de incomprensión donde se le debió acoger con orgullo y distinción.
Eduardo Brito actúa en varios teatros de la ciudad capital, Santiago y Puerto Plata.
Va contratado a Puerto Rico, New York donde actúa en Radio City.
Viajaba a Cuba y en La Habana estrena a nivel internacional el famoso merengue de Luis Alberti "Compadre Pedro Juan".
En el Teatro Nacional de La Habana canta con el famoso tenor español Hipólito Lázaro.
En 1938, de vuelta a República Dominicana, actuaciones en distintas ciudades criollas y gira artística a Puerto Rico, Curazao, Venezuela, donde es invitado inaugurar la Emisora Ondas del Lago.
Una breve estadía en la patria y de nuevo rumbo a Colombia con breve escala en Curazao.
Año 1940, Rosa Elena está grávida, es su primer vástago que nace el 20 de septiembre de ese año.
En Colombia, Brito es todo un suceso, canta maravillosamente, como en los buenos tiempos de las temporadas en España. De Colombia van a Panamá y el éxito continúa.
En el Istmo, enferma el primogénito y regresan al lar nativo.
En 1941 actúa en Puerto Rico. En 1942, estando en Puerto Rico con el segundo embarazo, Brito apremia a Rosa Elena para que la criatura nazca en su patria.
El 14 de noviembre de 1942 nace Francisco Eleuterio.
Sale Brito en gira artística a Puerto Rico y New York.
En 1944, estando en New York, de nuevo llegan los problemas de salud.
Está perdiendo facultades vocales. Y la realidad de la pérdida de la voz le agobia, lo desespera.
No tiene bienes. Todo lo había perdido en España. Tiene que trabajar como obrero. Oh destino, oh sino...
Comienzan sus trastornos mentales.
Rosa Elena espera su tercer hijo.
Nena Brito, hermana de Eduardo, casada con el general Esteban Pérez, a través del esposo, hace gestiones para que se envíen los pasajes y regresen a República Dominicana.
Rosa Elena va al consulado dominicano en New York y habla con el titular Luis Ortiz Arzeno.
El cónsul le transmite las instrucciones que tiene de proporcionarle los pasajes para el retorno. En mayo regresa Brito para no irse más de su amada Quisqueya.
Le esperan trabajos en las emisoras H.I.N. y H.I.Z.
Se cuenta de que en una transmisión donde cantaba, interrumpió su actuación y en el aire dijo: "No, porque esta situación está mala. Trujillo gobierna muy mal, la gente vive muy pobre".
La transmisión fue interrumpida sacando la emisora del aire. Se le quiso mandar a Canadá, donde la siquiatría tenía muy buenos especialistas, pero él se oponía, alegando que lo querían matar.
Su delirio de persecución era muy acentuado. El Dr. Zaiter indicó:
"Eduardo Brito tenía sífilis cerebral, la cual le producía trastornos nerviosos, delirio de megalomanía" .
Entre los años 1942 y 1943 le inyectaban bismuto.
Larga y penosa es esta etapa de su vida. Doloroso su vía crucis.
A veces tenía la lumbre de lo racional pero desgraciadamente su voz no respondía.
Su razón estaba trastornada, la vida se le apagaba como débil pabeza.
Es internado en las mazmorras de Nigua, en ese tiempo el manicomio.
Del centro es sacado al producirse una leve mejoría... pero no había esperanza.
Es preferible saltar los episodios dolorosos de los últimos meses de su vida.
A través de lo escrito por Julio González Herrera en su libro "Cosas de locos", se consignan los últimos instantes de la vida del genial artista, el más grande y sobresaliente en su género que ha tenido la República Dominicana. Copiamos
"A las dos de la mañana (5 de enero de 1946) alguien oyó el susurro turbio y melancólico de una voz que parecía de caverna...
Virgen de la Altagracia... Y a continuación una serie de palabras disparatadas dichas en un inconsciente balbuceo. A las cinco de la mañana uno de los barrenderos gritó a voz en cuello "¡Murió Brito, ya salimos de ese locazo!".
Hay que estar en constante alerta para que no se nos muera su recuerdo. Hay que levantarle monumentos en nuestros sentidos para que a través del tiempo se mantenga viva su imagen grande.
Fichero Artístico Dominicano
Jesús torres Tejeda
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