La belleza corporal
ha sido por siempre un valor intensamente apreciado en el ser humano. En todas las épocas de la humanidad se ha enaltecido la belleza del cuerpo a través de sublimes expresiones de admiración plasmadas en diversas ejecuciones de arte escultórico, pictórico y literario. La belleza es ingrediente fundamental del modo de vida cotidiano de los individuos en cada contexto social. Día a día, las personas procuran presentarse ante los demás prestando atención a la pulcritud en sus vestidos, a la apariencia de su cara y de su cuerpo, y a la integridad de una estética global personal que se exhiba de la mejor forma posible.
Millones de dólares se invierten diariamente en la comercialización de cosméticos, ropa, accesorios, perfumes, procedimientos y mensajes orientados al mejoramiento de la estética. Alrededor de cada uno de estos productos se conforman poderosas empresas que difunden los estereotipos de belleza, más allá de las fronteras de los países, creando mercados que, con el avance de las comunicaciones, van alcanzando increíbles niveles de expansión.
El modelo estético que más se vende es el concepto de belleza de fachada orientado solamente hacia el lucimiento de la apariencia externa. Mediante técnicas cosméticas y de satrería se maquillan los rostros y se diseñan vestidos que disimulan los asimétricos cúmulos de grasa corporal. Estas técnicas surten efectos, es verdad, pero de una forma tan superficial y tan efímera, que pasada tan sólo una noche, se torna de nuevo a la desilusión, a la objetiva realidad en la cual prevalecen los defectos sin modificación permanente alguna y contemporizando en cierta forma con su agravamiento gradual.
¿Será que hay una mejor alternativa?. ¿Acaso se han explorado todas las posibilidades? Tal vez no, porque de haberlo hecho, muchas más personas en el mundo estarían ansiosas por iniciarse en la más natural, perdurable y efectiva forma de obtener belleza corporal: ¡la actividad física!
A continuación se revisará, brevemente, algún respaldo científico técnico en torno a esta aseveración.
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